Reza Negarestani sobre el autodidactismo

El autodidactismo es una inversión a largo plazo y si no estás dispuesto a invertirle como si tu vida dependiera de ello, ni te molestes. Comienza con planear un régimen de estudio diario factible. Una vez hayas delineado el plan de lectura no se te ocurra, bajo ninguna condición, llegar a violarlo. Comienza con un número de pensadores o tópicos que realmente te interesen y añade uno o dos filósofos o temas que requieran detallada atención y traigan consigo un reto como complementos. Normalmente recomiendo “Crítica de la razón pura” de Kant en la categoría retadora. El problema con los autodidactas es que usualmente quedan atrapados en lo que realmente les interesa y, por ende, su interés en la filosofía se degenera y se convierte en algún tipo de experimentación subjetiva-libidinal errónea (algo como el jazz libre), la cual tiene un alcance restringido en la filosofía, y llegar a ser altamente individualista. Para evitar esto, necesitas asumir el reto de aquellas formas de filosofía que tú percibes como las más tediosas pero las más técnicas. Una vez hayas superado este reto, lo que considerabas aburrido puede resultar interesante. El conocimiento en sí es emocionante sin importar la especificidad del método que ha conducido a éste. De todo esto se puede resumir que, aunque debas empezar trabajando con temas que te emocionen, no debes limitar tus investigaciones a intereses puramente subjetivos. Expande lentamente hacia pensadores o tópicos que consideras poco interesantes o totalmente opuestos a tus intereses principales.

De vuelta al régimen: cada vez que lees un libro, escribe un ensayo. Quiero hacer mucho énfasis en la importancia de este punto: esencialmente, te hace estar más consciente de cómo piensas. Escribir es una prótesis externa de la mente. Si quieres tener conciencia cierta de cómo piensas, debes escribir y comparar el resultado con lo que inicialmente pensabas (prima facie) en ese nivel de pura introspección. Al escribir, las fallas “inmediatas” de la definición de conceptos, argumentación, etc., se ven con más obviedad. A continuación, trata de discutir lo que has escrito con alguien que tenga más conocimiento que tú y que sea más ferozmente polémico i.e. debes exponerte a ti mismo a situaciones intelectualmente incómodas. Gran parte del autodidactismo trata de consolidar la desconfianza en tus habilidades intelectuales en lugar de suprimirlas. Entre más intelectualmente inseguro/a te sientas, más te verás forzado a aprender y salir de tu zona de confort. Evita a toda costa simpatizantes que estén de acuerdo contigo sin dar ningún debate o de quejumbrosos que no argumentan su oposición. Considero esto absolutamente necesario en el aprendizaje de la filosofía autodidacta. Debes rodearte de personas que tiendan a parecerte más bien desagradables u odiosas por su potencial altamente polémico o sin temor a mostrar su superioridad en algún campo de conocimiento específico.

Una vez des cuenta de las debilidades en tu pensar y en tus argumentos, empieza a extender tu exploración en amplitud y profundidad. Desafortunadamente, en su estado actual la filosofía académica no permite este tipo de rigor englobante. Autodidactismo se trata finalmente de desenvolverse en diferentes campos así como de idear mecanismos regulatorios que ayuden a mantener la atención en temas particulares. La idea de amplitud o de profundidad es una patología. Los autodidactas normalmente prefieren una expansión aventurera mientras que los académicos prefieren la profundidad apolínea. Ninguna de estas es adecuada para ellos mismos. Cuando todas las dietas básicas están realmente en su lugar, todo lo demás deberá ser un navegar tranquilo.


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*traducción Jhonny Caballero